Podríamos afirmar, ¿que los libros modificaron su
estructura esencial debido a la imprenta?
No,
la revolución que genero la imprenta solo suplió una necesidad: las formas
y los modos de reproducción de los
textos y de la producción del libro. Con los caracteres móviles y la prensa
para imprimir, la copia manuscrita dejó de ser el único recurso disponible para
asegurar la multiplicación y la circulación de textos. Además, tuvo problemas
ya que entonces, era carísimo e
irreproducible, un bien de bajo precio y casi popular, que permitía a un
público vastísimo el acercamiento a textos que hasta entonces sólo podía oír
contar oralmente.
¿La revolución actual
es mayor que la de Gutenberg?
Si, debido a que no sólo modifica a la técnica de
reproducción del texto, sino también las estructuras y las formas mismas del
soporte que transmite a sus lectores. Esta revolución es tan dinámica que aún
no sabemos hasta donde puede seguir avanzando. La representación electrónica de
los textos modifica totalmente su condición: sustituye la materialidad del
libro con la inmaterialidad de textos sin lugar propio; opone a las relaciones
de contigüidad, establecidas en el objeto impreso, la libre composición de
fragmentos manipulables indefinidamente; a la aprehensión inmediata de la
totalidad de la obra, hecha visible por el objeto que la contiene, hace que le
suceda la navegación en el largo curso de archipiélagos textuales en ríos
movientes.
¿Debemos dejar a un
lado la cultura textual debido a la revolución actual?
Aunque el hipertexto nos brinda la oportunidad de
acceder a cientos de libros, desarrollar nuevas habilidades para escribir y
leer y navegar en el texto como deseemos, también representa una amenaza a la
inteligible cultura textual. No debemos dejar a un lado la cultura textual. La
representación electrónica de todos los textos cuya existencia no comienza con
la informática no debe significar de ninguna manera la relegación, el olvido, o
peor, la destrucción de los objetos que los han portado. Aunque la cultura textual
no se cambiará, solo se modificara para mejorar su utilidad y experiencia, si
traerá daños al libro físico y escritores, ya que perderá a un público
determinado, que se basará en la empatía tecnológica y seguirá líneas por el
número de seguidores y su autonomía será
releva y transformada, perdiendo el sentido inmerso por sus autores. Además de
reducir la capacidad lectora ya que será facilitadora para una lectura
fragmentada sin sentido y sutil. Más que nunca, tal vez, una de las tareas
esenciales de las grandes bibliotecas es recolectar, proteger, censar los
textos. Así, Solamente será preservada
la inteligencia de la cultura del códice podrá existir, sin matices, la
"extravagante felicidad" que promete la pantalla.
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